Confederación de Estudiantes del Ecuador

Ecuador

Un proyecto de integración debe ser siempre apreciado y reconocido si tiene como principal motivación la Unidad, bajo el entendimiento común de la igualdad en la diversidad. En ese sentido, el movimiento estudiantil del Ecuador, siendo participe de la idea de que en la Unidad radica la fortaleza, ha tendido, de diferentes maneras y con diferentes objetivos, hacia diferentes propuestas de “unidades” a lo largo del tiempo. Solamente en una ocasión, en las décadas de existencia de las instancias de representación estudiantil en el Ecuador, ha existido un proyecto de unificación global de las instancias de representación de las y los estudiantes del Ecuador.

En términos generales, podríamos decir que al momento existen cuatro proyectos de “Unidades” de representación en el movimiento estudiantil del Ecuador: La Federación de Estudiantes Universitarios (Públicos) del Ecuador – FEUE Nacional – con 72 años http://bit.ly/1lpf7BT , la Federación de Estudiantes Universitarios Particulares del Ecuador – FEUPE – con 33 años http://bit.ly/1MniOPp, la Federación de Estudiantes Politécnicos del Ecuador – FEPE – con 33 años y la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador – FESE – con 49 años. Cada una de estas con diferentes historias y procesos que, en algunos momentos determinados, han tenido convergencias en función de las circunstancias coyunturales de la política estudiantil y nacional.

El primer intento

CEUPE

La motivación de la unidad global del movimiento estudiantil tuvo su primer impulso real con la configuración política de lo que conocemos como Confederación de Estudiantes Universitarios y Politécnicos del Ecuador – CEUPE – en Noviembre del 2012. Alineada con su momento histórico, la CEUPE nació en determinadas circunstancias estructurales y coyunturales de la política universitaria y nacional. Estás la determinarían en un primer momento, pero no serían dirimentes en el juicio general de su accionar como estructura política. Esto, evidentemente, tuvo sus consecuencias a favor y en contra de otros procesos y de sí misma, pero, más allá de una evaluación definitiva que se pueda hacer sobre este proceso o respecto de determinadas acciones de sus actores y el lineamiento de su estructura, queda sobre todo el aprendizaje del primer proceso de integración global de las instancias de representación del movimiento estudiantil en el Ecuador. Como siempre, es solamente cuando nos alejamos un poco de las cosas que se facilita reconocerlas (y conocerlas) en su verdadera dimensión y magnitud, es por esto que cualquier debate que tenga como objetivo la consolidación de una Confederación de Estudiantes en el Ecuador, debe pasar por el análisis previo de los distintos momentos de consolidación de las instancias de representación nacional de las y los estudiantes.

Para comenzar, sería un error pensar que es un esfuerzo de menor mérito el buscar potenciar el movimiento estudiantil en el Ecuador. La experiencia nacional, e internacional de siglos, nos ha demostrado que el movimiento estudiantil tiene la capacidad, casi única, de hacer suyos los debates y banderas de lucha del general de la colectividad de una nación, con total legitimidad, profundidad y respaldo más allá de su campo directo de actividad. Además su potencial de acción es solamente entendible al trasluz de la lógica incansable y constante de la rebeldía y de la posibilidad de no depender completamente de ciertas instancias fácticas. Es por esto que no son pocos los analistas que posicionan a los movimientos estudiantiles de Latino América entre los movimientos sociales con mayor capacidad de incidencia.

El estar situados en un lugar tan privilegiado, como aquel que tiene como principal objetivo el articular ideas, discutir paradigmas, analizar procesos y dimensionar, de la manera más autónoma y entregada, las distintas realidades desde diferentes aristas, es un recurso que tiende a lo ilimitado, sobre todo cuando de buscar sentidos y direcciones en la acción política se trata.

Este documento pretende constituirse en una primera aproximación para comenzar el debate, necesario, de la consolidación de una Confederación unitaria de Estudiantes del Ecuador.

Consideraciones respecto de la CEUPE

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Para comenzar, asumiré como axiomática la creencia de que la Confederación Nacional de Estudiantes pretende, ante todo, generar Unidad en el movimiento estudiantil. Por esto, su estructura institucional debe tender a este fin. Desde mi perspectiva, es necesario hacer una evaluación previa de la base del pacto constitutivo inicial de la CEUPE.

Igualdad sustancial en la diversidad inevitable es el principio irrenunciable de la Unidad. Nunca existirá igualdad absoluta, “el universo no perdería el tiempo explorándose dos veces de la misma manera” suelen decir. Esto tiene implicaciones tanto para las macro, como para las meso y microestructuras. Tanto para las personas, como para las familias, y para las articulaciones políticas de los Estados.

Este patrón sistemático universal de igualdad sustancial en la diversidad configura también al movimiento estudiantil. Nunca habrá dos Federaciones Universitarias completamente idénticas, dado que nunca habrá dos dinámicas sociales y políticas idénticas dentro de dos Universidades. Aunque algunas tienden a parecerse más, como por ejemplo dos Universidades públicas pueden parecerse más que una Universidad pública y una privada, nunca existirá una compatibilidad absoluta. Sin embargo, siempre habrá vinculaciones sustanciales irrenunciables. Es probabilísticamente imposible que entre un billón de copos de nieve existan dos iguales en forma, sin embargo, todos comparten características exactamente iguales en composición. De la misma manera, aunque probabilísticamente es imposible que existan instancias de representación del movimiento estudiantil idénticas, incluso a nivel de Asociaciones de Escuela, es inevitable reconocer que aunque parezca que nuestras realidades entre Universidades Públicas, Privadas, Escuelas Politécnicas y Colegios distan, todos compartimos una igualdad sustancial común como Estudiantes.

En esa identidad común inicial debe fundamentarse el pacto de constitución de la Confederación Nacional. Cabe enfatizar que todas las Unidades parciales del movimiento estudiantil existentes en el Ecuador al momento (FEUE, FEUPE, FEPE Y FESE) se han articulado en función de los mayores grados de semejanza. De esto resulta evidente que para profundizar la Unidad del movimiento estudiantil, el sentido de colectivo debe profundizarse de igual manera, y esto, sobre todo, debe tener un reflejo en la estructura institucional de la Confederación.

Como fue mencionado, es evidente que existe mayor similitud entre dos Federaciones de Universidades Públicas y entre dos Federaciones de Universidades Particulares, que entre una Federación de Universidad Pública y una Federación de Universidad Privada. Esto se debe a un sinnúmero de diferencias en las características de las universidades, como: Autonomía financiera respecto del Estado, dependencia relativa a las dinámicas del mercado de acuerdo a la procedencia de sus fondos, procesos de articulación política fruto de procesos históricos previos de las Federaciones de Estudiantes, y fruto también de la composición social de sus estudiantes y sus sensibilidades políticas, de acuerdo a diferentes enfoques de la política, entre muchas otras. Si buscamos replantear una identidad común, esta inicialmente debe entenderse y debatirse en el marco de las situaciones comunes más directas: Todas y todos nos regimos a una misma Ley Orgánica de Educación Superior, todas y todos nos desenvolvemos en una misma nación, nos desenvolvemos en una misma coyuntura y estructura de la política nacional (aunque de diversas maneras), todas y todos buscamos fines similares con la política educativa nacional, al entenderla como eje estratégico del desarrollo del país, todas y todos tenemos la misma dinámica de cogobierno y por ende muchas de las veces los mismos límites y problemáticas, etc. Es necesario que el enfoque inicial de la acción de la identidad estudiantil nacional este orientada en función de estas realidades comunes, aunque no necesariamente estas acciones deban sostener la Unidad en el tiempo, en un momento inicial de consolidación, incluso discursiva, son necesarias.

Repercusiones sobre la estructura

La CEUPE tiene una estructura basada en comisiones y vocerías. Las vocerías están determinadas en función de los 3 gremios que la con forman, es decir, existen: Vocería por Universidades Públicas, vocería por Universidades Particulares y vocería por Escuelas Politécnicas. En ese sentido, esta distribución no correspondería directamente con el sentido de identidad común en función de la unidad sustancial que se plantea como eje central de la articulación de la Confederación Nacional, ya que estas están delimitadas en función de la identidad de las unidades parciales previas (FEUE, FEUPE, FEPE y FESE). Es por esto que la estructura, no solamente de vocerías divididas por gremios, debería transformarse a una articulación basada en circuitos regionales de trabajo de las Federaciones de Estudiantes y Consejos Estudiantiles sin importar si estas son Universidades, Escuelas Politécnicas o Colegios, Públicos, Privados o Municipales. Estos circuitos deben desembocar, en última instancia, en vocerías regionales, planificaciones y agendas descentralizadas que correspondan con la articulación Nacional de la Confederación.

Esto se fortalece también con el criterio de que la política es más representativa entre más cercana se encuentra de sus representados. Establecer una dinámica regional descentralizada, no solamente de representación sino también de acción, que se encuentre articulada a nivel nacional bajo un hilo conductor de política consensuada, debería ser un objetivo fundamental en el tiempo de la política del Movimiento Estudiantil.

Propuesta de consolidación

Hay un punto que considero tiene relevancia al momento de debatir la consolidación de una Confederación de Estudiantes a nivel nacional: Esta tiene que tomar en cuenta la estructura de décadas de representación estudiantil en el Ecuador.

La Confederación Nacional de Estudiantes en el Ecuador es necesaria, no solamente por la representación estudiantil, sino, principalmente, por el rol que esta debe desempeñar en el país. En ese sentido, es clave idear maneras de constituirla, y, evidentemente, hacerlo lo antes posible. Pero, sin importar lo apremiante de la labor, esta tiene que entenderse como una continuación del proceso histórico de consolidación Nacional de la representación del Movimiento Estudiantil del Ecuador.

No podemos pensar en formular una Confederación de Estudiantes del Ecuador funcional que no responda estrechamente a los procesos políticos forjados en décadas por la FEUE, la FEUPE, la FEPE y la FESE. Cabe resaltar en ese sentido que disputar la autodeterminación de los gremios nacionales en si es un deber previo fundamental. Como fue mencionado en un principio, han existido algunos momentos en que estas instancias se han encontrado de manera momentánea a lo largo de la historia, algunas han sido bastante cercanas en momentos y algunas bastante distantes también. Si buscamos constituir una Confederación de Estudiantes, esta debe responder de manera orgánica a las instancias previas y a sus décadas de historia.

Estas ideas, considero, son neurálgicas. Alguna vez en un debate dentro de la FEUPE alguien planteó la siguiente interrogante: “Si existiese una divergencia entre la FEUPE y CEUPE, ¿qué vocería tendría mayor legitimidad, la del Presidente Nacional de FEUPE, o la del vocero por parte de las Universidades Particulares de la CEUPE?” Esta pregunta fue meramente figurativa, puesto que desde el nacimiento de la CEUPE nunca existió un punto de divergencia que denotara un conflicto con la FEUPE – no por lo menos que yo tenga noticia –. Sin embargo, esta interrogante abre muchas más respecto de la dinámica interna de la CEUPE y su configuración y representatividad nacional. Algunas de ellas se plantearan a continuación.

La FEUPE fue parte de la CEUPE desde su constitución – esto fue decidido así por sus miembros en el 2012 –, entonces, por parte de las Universidades Particulares, hubo una adherencia en bloque a la CEUPE. Sin embargo, sobre la marcha de la consolidación de dicho proceso existieron algunas Federaciones de Universidades Particulares y Públicas que decidieron desvincularse de ese proceso. Entonces existía una ambigüedad, existían Federaciones de Universidades Particulares que eran parte de la CEUPE al ser parte de la FEUPE, pero también había algunas que, perteneciendo directamente a la FEUPE decidieron no pertenecer a la CEUPE. Esto también tenía relación con la lógica del funcionamiento de FEUPE dentro de CEUPE, ¿Qué rol tenía la estructura de vocerías por parte de las Universidades Particulares en la CEUPE, si existía ya una estructura con presidencia, vicepresidencia y más desde hace 33 años en la FEUPE?

Si bien existen estás y algunas interrogantes más por parte de la FEUPE a la CEUPE, no podemos valorar el accionar de CEUPE fuera de su momento histórico. En ese sentido, para entender con profundidad algunas de las razones que determinaron la estructura y acciones de esta, es necesario explorar la dinámica también de las Federaciones de Estudiantes de Universidades Públicas.

FEUE Nacional, como se mencionó al comenzar el artículo, había tenido en las últimas décadas una hegemonía del MPD en sus cargos de representación. Esto fue cambiando paulatinamente hasta que, hace pocos meses, la FEUE Nacional logra refundarse desde una dirigencia estudiantil nacional autónoma. En el 2012, al momento de fundarse la CEUPE, existía únicamente una FEUE Nacional vinculada al MPD, esto repercutía evidentemente en los ánimos integracionistas del proyecto de Confederación, haciendo que la única manera de integrar Federaciones de Universidades Públicas fuese haciéndolo una por una y no en bloque. Es por esto que, igual que como sucedió con la FEUPE, existen Federaciones que pertenecen a FEUE Nacional, pero no a CEUPE.

Es justamente por este proceso que deriva en que la política estudiantil en las Universidades Públicas sea más autónoma que existe una nueva posibilidad: La de hacer un pacto constitutivo desde las actuales Federaciones Nacionales. Este evidentemente sería un proceso que debería profundizarse en el tiempo, pero dar paso a una Confederación Nacional de Estudiantes como continuación a las Federaciones Nacionales ya existentes, no solamente evitaría que existan Federaciones Universitarias que están en las Federaciones Nacionales pero no en la Confederación, sino que también permitiría legitimar el proceso histórico de las Federaciones Nacionales y por ende, también, fortalecería la legitimidad de la Confederación.

La coyuntura política y social de los últimos años en el Ecuador y los procesos internos de la Universidad ecuatoriana, ha derivado en un momento en el que es posible, quizás como nunca antes en la historia del Movimiento Estudiantil, unificar la representación a nivel nacional. Es indispensable que como estudiantes entendamos esto, pues dejar ir este momento sería una irresponsabilidad histórica, política y social, no para con nosotros mismos, sino para con todas y todos aquellos que requieren de una articulación colectiva lo suficientemente potente, legítima y consiente, como para defender las demandas sociales más legítimas desde el marco de la independencia y la más legítima transparencia.

La propuesta radica entonces, en la configuración de la Confederación Nacional de Estudiantes en el Ecuador a partir de la convergencia de la FEUE y de la FEUPE, luego, pasado este primer momento de consolidación de la Confederación, el objetivo será fortalecer la cohesión, organización y procesos internos, a la par que trabajar, en el tiempo, por la Unidad de la Confederación con la FEPE y la FESE, entendiendo que un requisito indispensable para trabajar en conjunto debe ser la mutua aceptación de autonomía y la capacidad de representatividad del gremio.

Los desafíos actuales

Código Ingenios

El planteamiento de la Unidad de las dos Federaciones Estudiantiles Nacionales más grandes del Ecuador no es solamente un desafío que recae en la arena de lo romántico y lo ideal, también es una necesidad fáctica para enfrentar los desafíos actuales más latentes que tenemos. En la lista de pendientes del Movimiento Estudiantil del Ecuador existen algunos puntos bastante importantes, que es necesario tratar de la manera más pronta y táctica posible:

  • La propuesta por parte de la Asamblea Nacional del Ecuador de analizar la Ley Orgánica de Educación Superior.
  • La propuesta por parte de la Secretaria Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación – SENESCYT – de crear la Agenda 2021 de la Educación Superior en el Ecuador.
  • Articulación en el debate sobre el Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos, la Creatividad y la Innovación y los Saberes Ancestrales – Código Ingenios -.
  • La inserción de las instancias de representación del Ecuador en la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes – OCLAE –.
  • La revisión del Decreto 16 y su no compatibilidad con la estructura histórica del movimiento estudiantil.
  • Inserción en el debate de la Ley de Cultura
  • La creación de circuitos nacionales de Asociaciones de Escuela afines.
  • Fortalecer la democracia interna de las Universidades y por ende la autonomía universitaria.
  • El debate respecto del desarrollo de habilidades no-cognitivas como eje en la educación en todas las etapas.
  • El debate de la Educación Inicial Universal como Derecho Fundamental, priorizar esfuerzos a esta etapa dadas las pruebas que sostienen que el desarrollo cognitivo es mayor en estas edades.
  • El debate respecto de la pedagogía de la educación primaria y secundaria luego del primer momento de inversión en infraestructura.
  • Jornadas de trabajo voluntario por Emergencias Nacionales: Volcán Cotopaxi y Fenómeno del Niño.
  • Inserción en el debate de políticas que mermen la discriminación de género.
  • Verificación del cumplimiento de la política de cuotas para Pueblos y Nacionalidades Indígenas en las Universidades y Escuelas Politécnicas, Públicas y Particulares.
  • Mejorar de la vinculación de la Universidad con las necesidades de la sociedad, sobre todo en la generación de conocimiento en función de las principales problemáticas, y la participación focalizada de estudiantes en áreas priorizadas.
  • Fortalecer la consciencia de la necesidad de una sociedad orientada al conocimiento, por ejemplo, enfrentando el déficit de lectura de nuestra sociedad.
  • Fortalecer cada vez más la calidad de la Universidad en nuestro país.
  • Fortalecer la conciencia histórica de las y los estudiantes y de la sociedad.
  • La construcción de una agenda propia del Movimiento Estudiantil en la que se sobrepasen los debates locales para poder estructurar los proyectos nacionales.
  • Y, desde mi perspectiva, la más importante de todas, la transformación de la cultura de participación de las y los estudiantes en el Ecuador, viciada por las décadas de coptación de las instancias de representación por parte del MPD.

Sería ingenuo pensar que todos estos desafíos, y muchos más, serán enfrentados de la mejor manera si lo hacemos de manera fragmentada. Esta lista de pendientes no puede sino acrecentar la necesidad de forjar una Unidad en la acción de las instancias de representación del Movimiento Estudiantil, en función de la transversalidad que implica empezar a conocernos y a entendernos como iguales bajo el hilo común de nuestra esencia de estudiantes, pero fortaleciéndose de toda la diversidad que deriva de las 45 Universidades Públicas y Particulares del país.

Adicionalmente, no podemos ser ciegos respecto del momento histórico que viven nuestro país y América Latina en este momento. Existe, desde hace algunos meses, un revés en el ciclo económico que había primado en el planeta desde casi comienzos de siglo. Ante este escenario, resulta evidente que los desafíos para las organizaciones sociales de nuestros países se acrecentaran en el marco de la multipolaridad geopolítica y los intentos de reconstrucción de bloques que amenazan con coartar los avances de la región en materia política, social y económica. Una de las muestras claras de que aquello está sucediendo ya es la consolidación de tres de los tratados comerciales más amplios, en términos y en cobertura de mercados, de la historia de la Humanidad: Trans Pacífic Partnership – TPP – Transatlantic Trade and Investment Partnership TTIP y Trade in Service Agreement – TISA –. Además del fortalecimiento de propuestas políticas que fueron ya desechadas en la década de los 90s en la evidente mayoría de los países de la región, y que se enmarcan en propuestas de privatización y restricción del accionar del Estado.

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En dicho contexto, organizaciones de extensión nacional cohesionadas se convierten mucho más en una necesidad que, de pasar inadvertida, podría implicar una indefensión de proporciones inadmisibles ante los avances de grupos de poder internacionales que solamente acrecentarían la inequidad, entre otros males en nuestra sociedad Latinoamericana. Existe una grieta de participación coherente, e independiente de la polaridad partidista, en las organizaciones sociales de nuestro país que necesita ser llenada. Existe la necesidad de una postura netamente comprometida con la soberanía regional, con la propia consecuencia nacional, latinoamericana y gremial. Comprometida con los intereses gremiales antes que ante intereses de fuerzas exógenas. Existe la necesidad de una participación activa del Movimiento Estudiantil Nacional en el contexto de la realidad mundial.

Existe además la necesidad latente de politizar (no partidizar) a la sociedad, a las y a los estudiantes, para que la política light de todos los colores no gane terreno donde debe haber debate y participación, para que un slogan de campaña no reemplace los anhelos de los pueblos de sembrar esperanzas y sueños de sociedades más justas.

En el Ecuador tenemos la oportunidad. Sencillamente no podemos dejarla pasar.

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Cada generación nace con una responsabilidad histórica, cumplir con la nuestra no es una opción, es un deber.

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No fueron solo aranceles – Federación Nacional de Estudiantes Universitarios Particulares del Ecuador – FEUPE –

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En los últimos meses la opinión pública nacional presencio como – con ascendente velocidad – tomo auge una demanda concreta de las y los estudiantes de las Universidades Particulares del país: La regulación del incremento de aranceles.
Esta demanda se concretó en buena medida con la aprobación por parte del Consejo de Educación Superior – CES – del Reglamento de Aranceles, Matrículas y Derechos en las Instituciones de Educación Superior Particulares http://bit.ly/1NVw3JK. Citaré parte de la resolución de la Federación Nacional de Estudiantes Universitarios Particulares del Ecuador – FEUPE – emitida al momento de la aprobación de dicho Reglamento.

28 de Agosto de 2015

“A las y los estudiantes y a las Federaciones Universitarias, a quienes agradecemos por su esfuerzo en estos años de ardua lucha, debemos recordarles que este es un proceso continuo, que la defensa de nuestros derechos, y la de quienes nos rodean, no comienza ni termina con la aprobación de este Reglamento, sino que debe fortalecerse con cada bandera de lucha del movimiento estudiantil(…) Resaltamos que este es un logro del Movimiento Estudiantil ecuatoriano de dimensiones históricas, que necesariamente tiene que marcar un antes y un después en la Universidad Particular del Ecuador, ya que nunca antes había existido una normativa que garantizase la estabilidad, continuidad y acceso de las y los estudiantes de Universidades Particulares de manera directa. En ese sentido hacemos un llamado a no olvidar las calles recorridas y las consignas enunciadas en un proceso que es, fundamentalmente, de los estudiantes.”

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Como claramente se enuncia en la postura de la FEUPE, el proceso de aprobación del Reglamento es un momento clave para el Movimiento Estudiantil de las Universidades Particulares del Ecuador. Pero solamente constituye un eslabón dentro de un proceso mucho más amplio e importante, en el que existen determinados elementos que deben convertir la normativa en letra viva y a las banderas de lucha en propuestas cristalizables.

Este breve artículo busca explorar en que momento nos encontramos desde la FEUPE, y en el Movimiento Estudiantil de las Universidades Particulares, en el tránsito por aquel proceso continuo. Además, busca esbozar cuales son algunos de los elementos que, desde mi experiencia, resultan claves para la construcción de un Movimiento Estudiantil con real capacidad de incidencia, no únicamente sobre la política universitaria sino también sobre la política nacional y las demandas de la sociedad. Evidentemente esta perspectiva resultará limitada, y esto tiene la clara intencionalidad de animar a que muchas y muchos de mis compañeros se animen también a escribir para contribuir – en alguna medida – a la apremiante tarea de fortalecer al Movimiento Estudiantil en el Ecuador. Como Presidente de la Federación Nacional de Estudiantes Universitarios Particulares del Ecuador FEUPE, evidentemente mi análisis estará enfocado a la dinámica que me resulta más cercana: la de mis compañeros.

¿Para qué Movimiento Estudiantil?

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Foto de Majo, Presidenta de la Asociación Escuela de Enfermería, Nutrición y Terapia Física de la PUCE – AEENT –, durante las manifestaciones convocadas por la FEUCE-Q 2014 debido al incremento abrupto de aranceles.

Es evidente para muchos que existen aristas de nuestra realidad que es necesario transformar. Evidentemente todas y todos tenemos diferentes perspectivas de que cosas y como necesitan estas ser transformadas, pero el diagnóstico general de que existen cosas que deben cambiar, tanto en el entorno como en nosotros mismos, es un punto de partida.

Para que estas cosas, cualesquiera que sean, transiten desde el reconocimiento de su necesidad de transformación a su real transformación, deben pasar por un determinado proceso, mismo que debe ser impulsado por aquellas personas conscientes de su necesidad de transformación.

Eso, de la manera más destilada, es básicamente lo que responde al porqué de la necesidad de un movimiento estudiantil: Existen muchas, muchas cosas en nuestras universidades y en nuestra sociedad que necesitan una transformación. Estás cosas que requieren transformación van desde los problemas cotidianos hasta los problemas estructurales, y es necesario entender que para que cualquier transformación se suscite, el punto de partida es la consciencia de la problemática, seguida del trabajo de determinados actores como núcleo dinámico que impulse los procesos y difunda consciencia para conducir la transformación.

En la realidad estudiantil las cosas que necesitan transformación son muchas, desde particularidades como regulación de determinados docentes, hasta composición de mallas curriculares y solución de problemas cotidianos como horarios de materias, matrículas, entre otras. También existen cosas que requieren transformación en un escenario más macro, como parámetros de evaluación de las Universidades, porcentaje de participación de estudiantes en instancias de decisión, ente otras, por ejemplo, como ocurrió con la FEUPE, regulación en materia de aranceles para precautelar lo establecido en los artículos 26, 28, 345, 352, 353, 355 y 356 de la Constitución respecto del rol del Estado en la educación y los derechos de acceso, permanencia, movilidad y egreso de los estudiantes.

Para concluir, la importancia del movimiento estudiantil radica, desde mi perspectiva, en un elemento adicional. Al ser la Universidad el espacio por excelencia de análisis de prácticamente todas las temáticas que competen a la sociedad, y al ser el estudiante el principal actor en el entramado universitario, el Movimiento Estudiantil tiene la legitimidad, casi única, de insertarse en prácticamente cualquier debate. En el Movimiento pueden transitar desde debates de reforma educacional, defensa de derechos, hasta debates de impuestos, estructura del mercado laboral, estructura del gasto público, legalización de drogas y más.

El Movimiento Estudiantil

Para comenzar, creo que es necesario hacer una aclaración evidente: No es lo mismo Movimiento Estudiantil que representación estudiantil. La primera es, de manera destilada y quizás algo simplista, las articulación orgánica de núcleo dinámico de actores conscientes de las cosas que necesitan transformación, y que emprenden acciones para impulsar los procesos que cristalicen esa transformación. La segunda es la instancia formal de representación institucional de las y los estudiantes de determinado espacio, ya sea colegio, universidad pública o particular, instituto, etc.

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Protestas estudiantiles de mayo del 68, Francia

Quisiera, a propósito de esta diferencia, plantear que es necesario que se entienda lo imperativo que resulta la concepción de un Movimiento Estudiantil que trascienda los espacios formales de representación. Es decir, que se entienda a la representación como uno de los medios para plantear las cosas que necesitan ser transformadas, pero que se dimensione primero como primordial la articulación de un Movimiento Estudiantil que tenga como fin último la transformación más allá de estar en las instancias de representación. En otras palabras, que no sea la existencia de las instancias de representación lo que motive la articulación de actores para buscar las cosas que necesitan transformación, sino que sean los actores conscientes de las cosas que necesitan transformación quienes se motiven a conducir las instancias de representación para impulsar los procesos necesarios.

Evidentemente, eso convierte a las acciones de actores articulados en no necesariamente dependientes de las instancias de representación. Pero resulta igualmente imperativo un núcleo dinámico de actores conscientes de la potencial capacidad de catalizar determinados procesos de transformación a través de la legitimación de sus propuestas mediante la democracia de las instituciones de representación de las y los estudiantes. Esto por un doble ejercicio, tanto de politización y concientización paulatina del grueso de la población estudiantil, como también para retroalimentar al núcleo dinámico de actores que buscan difundir la conciencia necesaria para consolidar procesos de transformación. Cabe resaltar que ambos ejercicios impulsan una de las transformaciones más importantes, la que determina la potencialidad de los demás procesos de transformación: la transformación cultural.

Las Asociaciones, Federaciones y la Confederación como herramientas para impulsar transformaciones podrán no ser únicas ni tampoco necesarias, pero definitivamente son catalizadoras de los procesos de transformación al llevar dentro de sí la legitimidad que deviene de la deliberación y la resolución democrática. Por ejemplo, si no existiese FEUPE probablemente existirían cuestionamientos y deliberaciones en torno a regular el incremento de Aranceles en las Universidades Particulares, pero fue la articulación de actores conscientes de la necesidad de regulación en el Ecuador, mismos que a su vez contaban con otras articulaciones de actores en cada Universidad, lo que impulsaría la existencia del Reglamento. Sin duda, sin la legitimidad que otorga el que estas demandas crucen el filtro de la deliberación y la democracia de las instancias de representación de cientos de miles de personas, no existiría Reglamento de regulación de Aranceles.

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Reunión de FEUPE con el Consejo de Educación Superior – CES – el 21 de Enero del 2015

De igual manera, y quizás más importante, no hubiese existido Reglamento sin la participación activa de cientos de estudiantes, demostrada en diferentes movilizaciones en Universidades del país a través de los cerca de 3 años de articulación de la propuesta. Si bien estas demandas en algunos casos eran planteadas sin un núcleo dinámico de actores conscientes de que se necesitaba un cambio estructural y no solamente compensaciones de mediano plazo, fue justamente esta articulación no orgánica de corto plazo lo que, enlazada a los procesos institucionales de la FEUPE, permitiría acrecentar la legitimidad de las demandas y consolidar las propuestas que se venían trabajando.

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Fotografías de las protestas de Noviembre – Diciembre en la PUCE convocadas por la FEUCE-Q 2014
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Protestas de Estudiantes de la Universidad de las Américas – UDLA – en Agosto del 2015 respaldadas por la FEUPE

Pero este Reglamento es únicamente una de las cosas que necesitan transformación en nuestras Universidades y en nuestra sociedad. La necesidad de una articulación orgánica de estudiantes que impulsen el debate y la consciencia sobre una amalgama de diferentes cosas que necesitan transformación resulta indispensable. Al mismo tiempo se necesita una estructura Confederativa Nacional que impulse esos procesos.

Representación Estudiantil en las Universidades Particulares del Ecuador

Sería probablemente fútil el intento de diagramar la presencia del Movimiento Estudiantil en la actualidad en nuestro país, sin embargo, una aproximación es necesaria, sobre todo desde las Universidades Particulares, terreno poco explorado en el debate general de la política estudiantil.

Para iniciar el análisis del Movimiento Estudiantil de las Universidades Particulares en el Ecuador, comenzaré por detallar su estructura institucional de representación, esto por cuanto considero es necesaria una primera idea general.

Luego de las primeras etapas del proceso de evaluación de universidades emprendido por el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior – CEAACES –, fueron clausuradas 14 Universidades, todas particulares. Esto hace que en la actualidad existan 26 Universidades Particulares en el Ecuador:

8 de ellas son cofinanciadas, es decir que reciben rentas del Estado en diferentes cuantías, con el fin de otorgar becas a estudiantes – bajo modalidades decididas por las Universidades –, estas son:

Pontificia Universidad Católica del Ecuador – PUCE (68 años)
Universidad Católica de Cuenca – UCACUE (45 años)
Universidad Católica Santiago de Guayaquil – UCSG (53 años)
Universidad del Azuay – UDA (25 años)
Universidad Laica Vicente Rocafuerte de Guayaquil – ULVR (49 años)
Universidad Politécnica Salesiana – UPS (21 años)
Universidad Técnica Particular de Loja – UTPL (44 años)
Universidad Tecnológica Equinoccial – UTE (44 años)

Las otras 18 Universidades están totalmente autofinanciadas, estas son:

Universidad Particular Internacional SEK – UISEK (22 años)
Universidad Particular San Gregorio de Portoviejo – USGP (15 años)
Universidad Casa Grande – UCG (16 años)
Universidad de Especialidades Espíritu Santo – UEES (22 años)
Universidad de Especialidades Turísticas – UCT (15 años)
Universidad de las Américas – UDLA (17 años)
Universidad de los Hemisferios – UDLH (11 años)
Universidad de Otavalo – UO (13 años)
Universidad del Pacífico Escuela de Negocios – UPACIFICO (18 años)
Universidad Iberoamericana del Ecuador – UNIBE (24 años)
Universidad Internacional del Ecuador – UIDE (19 años)
Universidad Metropolitana – UMET (15 años)
Universidad Regional Autónoma de los Andes – UNIANDES (18 años)
Universidad San Francisco de Quito – USFQ (27 años)
Universidad Tecnológica ECOTEC – ECOTEC (8 años)
Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil – UTEG (15 años)
Universidad Tecnológica Indoamérica – UTI (17 años)
Universidad Tecnológica Israel – UISRAEL (16 años)

Las 26 Universidades Particulares del país aglomeran en la actualidad a aproximadamente 283 mil estudiantes, según datos del CES.

En cuanto a representación estudiantil, considero necesario aclarar que existen dos “formas” de representación: La representación estudiantil gremial y la representación estudiantil de cogobierno. En sus detalles nos adentraremos a continuación.

La estructura de representación gremial de las y los estudiantes de Universidades Particulares del Ecuador está inscrita en diferentes niveles. La FEUPE, en su última Asamblea Nacional de Federaciones del 4 de Agosto de 2015, reconoció como idónea la siguiente estructura:

Una Asociación de Estudiantes por cada Escuela
Una Federación de Estudiantes por cada Universidad
y una Confederación Nacional de Estudiantes por el Ecuador

Adicionalmente en la FEUPE se han consolidado 3 Coordinaciones Regionales: Norte, Centro y Sur. Esto para facilitar y propiciar trabajo permanente entre las Federaciones geográficamente más cercanas, fuera de las Asambleas Nacionales de Federaciones y las Reuniones Nacionales de Directiva.

El mecanismo que hemos acordado para elección de los miembros de todas las instancias de representación dentro de la FEUPE es la democracia: Para elección de representantes a Asociaciones de Escuela, la elección será por votación universal de las y los estudiantes de la Escuela. De igual manera, para elección de representantes de Federaciones por Universidad la votación será universal de todas y todos los estudiantes de la Universidad. Solamente para directiva de la Confederación Nacional, la elección será dentro de la Asamblea Nacional de Federaciones, en la que todas las Federaciones de Estudiantes por Universidad adherentes a la Confederación Nacional tienen derecho a un voto, esto principalmente por la dificultad de realizar elecciones universales simultáneas en todas las Universidades Particulares del Ecuador.

De las 26 Universidades Particulares, 7 de las 8 cofinanciadas tienen Federaciones Universitarias constituidas, la restante tiene una Asociación Escuela con un proceso de Federación en marcha. De las 18 Universidades autofinanciadas, solamente 10 tienen algún nivel de organización. Estas 10 Universidades no tienen Asociaciones Escuela en su mayoría, ni tampoco Federaciones de Estudiantes, tienen otras formas de organización bajo modalidad de Gobiernos Estudiantiles, Consejos Estudiantiles, entre otras. La intención del pronunciamiento de la Asamblea Nacional de Federaciones, respecto de definir los parámetros de estructura de representación de las Universidades miembro de FEUPE, es establecer un marco común de representación estudiantil a nivel nacional, con el fin de ampliar las estructuras de participación de las y los estudiantes.

Respecto de la representación estudiantil a cogobierno, cabe empezar por definir que el cogobierno es entendido como la participación de los diferentes estamentos universitarios en las instancias de decisión de las Universidades con voz y voto. En ese sentido, existe una diferencia entre cogobierno y los representantes de Asociaciones, Federaciones y Confederación de Estudiantes. La representación a cogobierno está limitada en su accionar a estas instancias de decisión, su mecanismo de selección, detallada en la Ley Orgánica de Educación Superior LOES, es la elección universal de los estudiantes de una Universidad.

Cabe enfatizar que la obligatoriedad de la representación estudiantil a cogobierno, impulsada por la LOES del 2010, está, en muchas de las Universidades Particulares, sobre todo en las totalmente autofinanciadas, comenzando a cumplirse. Desde la FEUPE, al considerar al cogobierno como clave en la articulación del Movimiento Estudiantil, hemos creado un Consejo Consultivo de sus representantes estudiantiles (similares consejos se han creado para representantes estudiantiles a la Asamblea de Educación Superior, Estudiantes de Pueblos y Nacionalidades Indígenas y más)

Adicionalmente, cabe enfatizar que se necesita esclarecer los requisitos de postulación de candidatos a las diferentes instancias de representación. En el artículo 61 de la Ley Orgánica de Educación Superior LOES se establece que “Para las dignidades de representación estudiantil al cogobierno, los candidatos deberán ser estudiantes regulares de la institución; acreditar un promedio de calificaciones equivalente a muy bueno conforme a la regulación institucional; haber aprobado al menos el cincuenta por ciento de la malla curricular; y, no haber reprobado ninguna materia”. La aclaración tiene relación con la diferencia entre cogobierno y representación estudiantil, ya que, si bien los requisitos para representación a cogobierno se encuentran establecidos en la LOES, los únicos requisitos que aplican para postulación de representantes a las diferentes instancias de representación gremial son aquellos fijados por los mismos estatutos de las instancias.

La Transformación Cultural

Todos estos cambios, tanto de institucionalidad como de organicidad, son en sí mismas parte de la transformación cultural de la Universidad ecuatoriana, partiendo del gremio estudiantil, para propender a la transformación cultural de nuestra sociedad. Esta transformación sin duda alguna debe ser el sostén y catalizador para cualquier otro proceso de transformación.

La mayoría de problemas – incluso de Aranceles – en las Universidades Particulares de nuestro país, deviene de la escasa o casi nula concepción de las y los estudiantes como coparticipes en la construcción de la Universidad y la sociedad, es decir, aunque en nuestra Constitución se reconozca que la educación es un derecho y no como una mercancía, los estudiantes seguimos siendo vistos como simplemente consumidores, no como coparticipes.

Y esto, desde mi perspectiva, también parte de que en buena medida nos seguimos viendo a nosotros mismos como clientes. Por lo que se entiende que es necesaria una toma generalizada de conciencia en el gremio estudiantil como catalizador de procesos de democratización que devengan en la transformación cultural de la Universidad, y esta a su vez contribuya en la tan necesaria tarea de democratización y transformación de la sociedad. Se necesita un Movimiento Estudiantil consciente de las diferentes necesidades de transformación, y consiente también de su real capacidad de lograrlo.

Adicionalmente, quisiera profundizar en una arista de la transformación cultural que suele ser un lugar común en el debate de la política universitaria y que, desde mi perspectiva, es uno de los temas que más requieren profundizarse. La autonomía universitaria – y la autonomía de los diferentes gremios – no deriva solamente de alejarse de determinadas posturas políticas, o de distanciarse lo más posible del Estado, deriva, necesariamente, de la conciencia, por parte de un núcleo dinámico de actores, del rol transformador de la Universidad como conjunto, y como este rol debe precautelarse por sobre cualquier fuerza exógena. Estás fuerzas exógenas pueden ser fuerzas estatales, suponiendo intenciones de privatización que pueda tener algún gobierno; fuerzas del mercado, que es la realidad más recurrente, alejarse del Estado lo suficiente como para que el mercado determine todo cuanto ocurre en los claustros universitarios, olvidando que detrás de la “neutralidad” de las fuerzas del mercado existen claras relaciones e intenciones de poder de gente con nombre y apellido; fuerzas externas, sobre todo entendiendo el rol protagónico que tiene la gestión del conocimiento en la disputa geopolítica global, y como la transformación de la correlación de fuerzas y las relaciones de dependencia – sobre todo de los países primario exportadores – dependen en gran medida de la capacidad de producción de conocimiento.

Es necesario entender que la única vía para que exista una real autonomía universitaria radica en un núcleo dinámico de actores – de diferentes gremios: estudiantiles, administrativos, docentes, etc – conscientes de las cosas que necesitan transformarse en la sociedad y en la misma universidad, y que tengan una clara noción respecto de los procesos necesarios para consolidar esas transformaciones y de difundir la conciencia necesaria a las bases de la sociedad.

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En conclusión…

Es necesario entender que la Universidad es un espacio clave de construcción de la sociedad. El estado de nuestra Universidad determina el estado de nuestra sociedad, y viceversa, en un proceso de retroalimentación continua. En ese sentido tenemos que asimilar que la transformación de la Universidad implica necesariamente una transformación de la sociedad.

Es indispensable que exista un Movimiento Estudiantil que se construya desde la identificación de las cosas que busca transformar – desde los problemas más cotidianos del devenir universitario, hasta las problemáticas estructurales tanto de la Universidad como de la sociedad –, y es, en razón de ese reconocimiento y una clara orientación en los procesos y las tácticas a ser implementadas para cristalizar la transformación, que debe entenderse a la estructura de representación como instancia de conducción y legitimación. Las instancias de representación son un catalizador de los procesos de transformación. Sin procesos de transformación las instancias de representación son inertes.

Algunas cosas aberrantes suelen parecernos normales simplemente porque las vemos todos los días. Desde la, en algunos casos, escasa deliberación e incidencia de los estudiantes en los predios Universitarios, pasando por la escasa concepción de los estudiantes como coparticipes en la construcción de nuestras Universidades y sociedad, hasta el vivir en la Región más inequitativa del planeta, en la que existen grupos que tienen casi todo y otros que tienen prácticamente nada, que existan injusticias de género, medio ambientales, con animales, agrarias, entre generaciones y muchas más, generalmente a escasa distancia de nosotros. En cosas como aquellas, y con seguridad en cientos más, es necesaria la acción consciente del Movimiento Estudiantil.

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Coeficiente de Gini en el mundo: Entre más cercano a cero (blanco) más equitativa es la distribución del ingreso, entre más cercano a uno (azul oscuro) más inequitativa es la distribución del ingreso. Datos: http://1.usa.gov/1ju9ux8

Quizás este artículo parezca tardado respecto de la coyuntura en la que se desenvuelve la lucha por la regulación de aranceles, pero esto tiene una intencionalidad clara: Contribuir a la transformación cultural, tan necesaria en la Universidad ecuatoriana y en el gremio estudiantil para posibilitar la existencia de un Movimiento Estudiantil con real capacidad de incidencia. No se trata solamente de reaccionar ante determinadas coyunturas, se trata, fundamentalmente, de analizar detenidamente las aristas de nuestra realidad, y que, a través de esa conciencia, podamos darle sentido a la acción para propiciar transformaciones necesarias. Los aranceles son un tema, pero ¿estamos preparados para afrontar todos los demás?

Es evidente que se necesita un cambio cultural en la Universidad ecuatoriana, tanto en las instancias administrativas y directivas de las Universidad al reconocer al gremio estudiantil como coparticipe de la construcción de la Universidad y la Sociedad, como dentro del gremio estudiantil para dimensionar su capacidad de incidir en el cambio de su realidad inmediata, Universitaria y Nacional.

Esta transformación cultural también es necesaria porque de su fomento depende la conciencia política o politización (NO PARTIDIZACIÓN) en los jóvenes y estudiantes no únicamente universitarios, lo que, a su vez, es lo único que puede sostener procesos de transformación social. Es por esto que al momento estamos evaluando, desde las Federaciones Nacionales de Estudiantes de Universidades Públicas y Privadas, la propuesta de incrementar el porcentaje de participación en el cogobierno para nuestro gremio, ya que en el artículo 60 de la LOES se establece que “La participación de las y los estudiantes en los organismos colegiados de cogobierno de las universidades y escuelas politécnicas públicas y privadas, en ejercicio de su autonomía responsable, será del 10% al 25% por ciento total del personal académico con derecho a voto, exceptuándose al rector o rectora, vicerrector o vicerrectora y vicerrectores o vicerrectoras de esta contabilización”, esto – hasta el momento – por algunas razones:

• Al ser entendida la educación – en todos sus niveles –, como derecho y no como mercancía, se entiende que necesariamente su administración debe estar sujeta a la democracia y la participación por sobre la imposición. Lamentablemente esto no sucede en la mayor parte de Universidades Públicas, Particulares y Escuelas Politécnicas, y uno de los factores que contribuyen a esto es la reducción de la participación en cogobierno al gremio de estudiantes.
• El sistema de techos y pisos en porcentajes – 10% a 25% – para participación estudiantil en cogobierno resulta, en casi todos los casos, en la imposición de pisos para el gremio estudiantil, que poco puede hacer para propiciar lo contrario.
• El aislamiento en el que se ve inmerso el gremio estudiantil ante imposibilidad de tener realmente capacidad de incidencia en las decisiones en el cogobierno universitario, son quizás el principal factor que impulsa movilizaciones estudiantiles en las Universidades Particulares del Ecuador.

Tenemos que caminar dando pasos profundos en el entendimiento de que la existencia de un Movimiento Estudiantil consiente de su capacidad de incidencia es indispensable en la transformación de la realidad universitaria y social. Esto debe estar aunado a la conciencia de la potencialidad de las instancias de representación de ser una herramienta de conducción de los procesos de transformación.

En la FEUPE nos encontramos fortaleciendo una estructura que fundamente su legitimidad en la deliberación y en la democracia, y que pueda realmente viabilizar procesos de transformación en nuestra sociedad para viabilizar la existencia de un Movimiento Estudiantil con real capacidad de incidencia.

FEUPE GRAMSCI

PD: Nuestras federaciones estudiantiles son relativamente jóvenes respecto de las de los demás países de América Latina, esto, fuera de justificarnos, debe acrecentar el ritmo de nuestro crecimiento.
La Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile – FECh – tiene 109 años.
La Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Chile – FEUC – tiene 77 años.
La Federación de Universitaria Argentina – FUA – tiene 97 años.
Mientras que la Federación Nacional de Estudiantes Universitarios (Públicos) del Ecuador – FEUE Nacional – tiene 72 años (a esto quizás debamos restarle algunas décadas durante las cuales el gremio estuvo secuestrado por el MPD http://bit.ly/1WPdEAJ) y la Federación Nacional de Estudiantes Universitarios Particulares del Ecuador – FEUPE – tiene 32 años.